El Ñatito
En la década de 1911, los antiguos pobladores y el profesor Rubén Antonio Santibañez Gamboa, docente de la nueva escuela de Mavilla, nos cuentan la historia de “Natito Cabrera”, y comienza así:
El Natito Cabrera era un muchacho moreno, de baja estatura, de una gran fuerza física, humilde, de una inocencia que lo hacía un niño pequeño y, por sobre todo, de un gran corazón.
A pesar de que nació con retraso mental, servía y vivía ayudando a los demás sin pedir nada a cambio. Todos los del pueblo y sus alrededores le querían mucho por su nobleza y alegría.
Hasta que un día un capataz de la zona, el cual le tenía mucha envidia, le dio muerte aplastándole el cráneo con una carreta, dejando su cuerpo tendido en la orilla del camino.
Los pueblerinos, al ver la carreta del Natito Cabrera tirada solo por sus bueyes, temieron lo peor y salieron en su búsqueda hasta que dieron con su cuerpo.
Intentaron hacer algo, pero ya nada era posible, ya que Natito había fallecido.
Fue así como, en el mismo lugar donde lo encontraron, le dieron sepultura, en la orilla norte de esta carretera, hoy llamada Autopista del Sol.
Cuentan los antiguos pobladores que la misma gente que lo conoció en vida comenzó a pedirle favores, los cuales comenzaron a ser concedidos uno tras otro.
Y es así, al día de hoy, que podemos ver cómo este espacio crece y crece, con casitas que simulan la última morada que tuviese en esta tierra y que son una muestra de devoción, gratitud y fe hacia él.
(Información extraída de la placa que está en el lugar)