Cristo de los Milagros
El Cristo de los Milagros, conocido popularmente como “Cristo Rico”, está en el Cementerio General de Santiago, en la intersección de las calles O’Higgins y Arriarán. El propio Cementerio General lo describe como una escultura de Cristo crucificado de hierro fundido, de 3,5 x 2 metros, realizada por la Fundición Val d’Osne, instalada sobre una cruz de madera y una base circular llena de placas de agradecimiento dejadas por sus devotos.
Su apodo de “Cristo Rico” no viene de una historia individual, sino del sector donde está emplazado: una zona rodeada de grandes mausoleos de familias acomodadas de fines del siglo XIX y comienzos del XX. Por contraste, en el mismo cementerio existe el “Cristo Pobre”, ubicado en otra zona; una investigación patrimonial de la Universidad de Valparaíso explica que ambos nombres surgieron justamente por esa diferencia socioespacial dentro del cementerio.
Algo importante: aunque popularmente muchas personas lo tratan casi como una animita, la investigación patrimonial aclara que no es exactamente una animita, sino un santuario popular al que la religiosidad popular le atribuye carácter milagroso. Sus prácticas devocionales, eso sí, se parecen mucho a las de una animita: la gente va a encender velas, dejar flores, hacer mandas y poner placas de agradecimiento por favores concedidos.
Además, el estudio señala que el Cristo Rico ocupa un punto muy simbólico dentro del Cementerio General: funciona como un hito urbano y religioso, asociado a la esperanza en la resurrección y la vida eterna, y es una parada habitual dentro del recorrido de muchos visitantes y deudos.